Tendemos a pensar en los drones como un elemento de ocio y diversión, pero son mucho más que eso. Actualmente, el uso de drones en la seguridad privada está muy extendido y estos dispositivos se utilizan en diversos ámbitos como una herramienta más de vigilancia.

El Ministerio de Fomento calcula que en 2035 habrá más de 51.400 drones de uso profesional. Debido a sus características, los Cuerpos de Seguridad del Estado y las empresas privadas los están incorporando a sus labores de vigilancia para ofrecer un servicio rápido, eficaz y rentable.

Ventajas de apostar por la seguridad aérea con drones

En la utilización de los drones en tareas de vigilancia, tanto pública como privada, todo son ventajas. Los Cuerpos de todas las Administraciones y las empresas de seguridad los utilizan a través de protocolos operativos previamente definidos y autorizados. Entre las ventajas de la seguridad con drones se encuentran:

  • Visión aérea y funcionamiento en situaciones de alta toxicidad.
  • Optimización de recursos, ya que presentan un coste de operación muy bajo.
  • Reducción de costes frente a helicópteros o avionetas.
  • Mejora del área de cobertura y eficiencia al poder vigilar diferentes escenarios.
  • Rapidez de desplazamiento.
  • Posibilidad de vigilancia autónoma o control humano.
  • Menor riesgo para las personas al reducir los riesgos de la intervención directa.
  • Posibilidad de establecer un plan de prevención.
  • Información en tiempo real
  • Posibilidad de acceso a lugares complicados o inaccesibles.
  • Estrategias de seguridad más eficaces.
  • Posibilidad de esquivar obstáculos, programar rutas o perseguir objetivos.
  • Mejor visibilidad gracias a sus cámaras HD.
  • Aumento de la capacidad de respuesta inmediata por su transmisión online.
  • Oportunidad de pasar desapercibido al ser aparatos silenciosos.
  • Tecnología punta, con reconocimiento facial o control de temperatura.
  • Éxito en la lucha contra la delincuencia con los drones policía.
  • Sirven de apoyo al elemento humano en labores de vigilancia.
  • Imposible el sabotaje del equipo.
  • Visibilidad de 360 grados frente a las limitaciones de cámaras de vigilancia fijas.

Usos de los drones de vigilancia  

Los drones son extremadamente útiles para la seguridad en diversas actividades, como el control de incendios forestales o vertidos ilegales, vigilancia de zonas agrícolas, en construcción o naves industriales, la seguridad vial o la protección de personas. También se pueden utilizar para control meteorológico, identificación de vehículos, control de eventos multitudinarios y rescates de personas, junto con las labores de videovigilancia, como supervisión de fronteras y la protección de grandes espacios.

En cuanto a la seguridad privada, los drones se utilizan para la protección y seguridad perimetral de grandes superficies. Al estar equipados con cámaras de alta resolución y estabilizadores de imagen transmiten una imagen de gran nitidez en tiempo real, por lo que es válida como prueba judicial en caso de que capte un delito.

El dron puede programarse para que establezca rutas estandarizadas a unas horas establecidas o puede manejarse bajo control remoto, independientemente de si el piloto se encuentra cerca o alejado de la ubicación del dron.

Los drones más modernos están equipados con GPS y cámaras de vigilancia con visión nocturna o reconocimiento facial, lo que permite identificar usuarios y detectar accesos que no estén autorizados. En caso de que quieran establecerse rondas de vigilancia continuadas, existe la posibilidad de programar la carga de drones mientras que otros se encuentran realizando las labores de vigilancia. De esta manera, el recinto a vigilar nunca queda desatendido.

En general, si durante las rondas de vigilancia el dron detecta movimiento, salta un aviso en la Central Receptora de Alarmas. En ese momento, el dron pasa a la función de seguimiento o bien el especialista de la Central toma el mando en remoto para comprobar si se ha producido una intrusión, una incidencia o un delito a través de la cámara de seguridad que lleva incorporada el aparato. Si es así, dará aviso a los servicios de emergencia.

Normativas y permisos

La normativa específica de los drones corresponde al Real Decreto 1036/2017, de 15 de diciembre, publicado a efectos de entrada en vigor el 29 de diciembre de 2017, que se complementa con el Plan Estratégico de Drones del Ministerio de Fomento, que define ejes y líneas de actuación a la hora de poner todo su potencial tecnológico e innovación al servicio de los ciudadanos.

Para poder pilotar un dron de menos de 25 kilos basta con un certificado emitido por un organismo acreditado. Existen diferentes escuelas de formación para formar a pilotos de drones, con cursos específicos orientados a diferentes tareas relacionadas con la seguridad. Además, para pilotar un dron es necesario ser mayor de edad y certificar que no se padecen enfermedades que impidan su manejo con seguridad.

Para volar drones al aire libre se necesita el permiso de la AESA, la Agencia Estatal de Seguridad Aérea, el organismo encargado de realizar un estudio de seguridad previo y autorizar los vuelos sobre poblaciones, multitudes o de noche. Sin embargo, si se quieren establecer labores de vigilancia en un entorno cerrado, no hay que solicitar este permiso, ya que no se considera espacio aéreo. Bastará con contar con la autorización del responsable del local y tener los permisos necesarios para grabar a personas que puedan ser identificadas en el vídeo.

Algo que parecía propio de la ciencia ficción, como es el uso de los drones en la seguridad privada, es algo ya habitual en numerosas empresas. La seguridad del futuro ya es presente.