Los años de abundancia de alimentos que vivimos en los países desarrollados tienen los días contados. A medida que crece la población, cada vez resulta más difícil combinar nuestros gustos alimenticios con la sostenibilidad del planeta. ¿Cuál es la única solución? Empezar a valorar alternativas a los hábitos alimenticios que tanto nos gustan en la actualidad y concienciarnos con hacer un consumo más responsable.

Entonces, ¿cómo es la alimentación que nos depara el futuro? La ciencia está dando pasos de gigante en el sector de la alimentación, de forma que las previsiones de aquí a diez o veinte años nos sitúan en un escenario alimenticio casi inconcebible hoy en día: un menor consumo de productos cárnicos, la existencia de sustitutivos perfectamente sabrosos -pero también saludables-, el uso de fuentes nutricionales alternativas, etc. 

En este artículo nos adentramos en los últimos avances en la industria de la alimentación para echar una mirada a la forma en la que comeremos en un futuro no muy lejano. 

LA PRODUCCIÓN DE ALIMENTOS EN LA ACTUALIDAD

Si hay algo en lo que están de acuerdo prácticamente todos los expertos es en que el modelo de producción de alimentos actual no es sostenible a largo plazo. Así pues y frente a la falta de sistemas capaces de proveernos de alimentos sin acabar con los recursos naturales, resulta imprescindible buscar alternativas para alimentar a una población que crece a un ritmo de vértigo.

Pero, ¿por qué la producción de alimentos actual no es sostenible? Hay muchas razones, pero las más destacadas son: la liberalización en el sector de la alimentación, la ausencia de límites sobre la producción o la falta de consideración por parte de muchos productores sobre el impacto ambiental que suponen sus formas de producción.

La alimentación del futuro tiene que poner fin a algunas situaciones críticas que estamos viviendo en la actualidad. Por ejemplo, el grave aumento de los gases de efecto invernadero (sí, aquellos gases producidos por las vacas y otros tipos de ganado al hacer la digestión y liberarlos después), la práctica de pesca sin control o el enorme crecimiento en la producción de carne para tratar de abastecer a cada vez más gente.

Así que la pregunta del millón es… ¿Qué comeremos dentro de unos veinte años? ¿Cómo nos las ingeniaremos para alimentar a más de nueve mil millones de personas en todo el mundo para el año 2040? 

ASÍ SERÁ LA ALIMENTACIÓN EN EL FUTURO

La alimentación del futuro se caracterizará -dicen los expertos- por su sostenibilidad, por el uso de fuentes de alimentos alternativas y por la producción responsable. Dicho esto, ¿cuáles serán las tendencias en el consumo de alimentos en el futuro? 

A continuación, recogemos cuatro de los avances más significativos en la industria de la alimentación de cara al futuro:

SUSTITUTOS DE LA CARNE CON BASE VEGETAL

¿Existe una hamburguesa perfecta sin un solo gramo de carne animal? Lo cierto es que no hace falta viajar muchos años hacia el futuro para comprobar que ya existen numerosas empresas que comercializan productos con el sabor, la textura y el color de la carne, pero sin un solo gramo de carne de animal.

Quizás todavía no consigan engañar del todo a nuestros paladares, pero lo cierto es que este tipo de productos contribuirá decisivamente a reducir la desmesurada cría de ganado actual. Además, el cambio hacia los sustitutivos de la carne prevé consumir hasta quince veces menos recursos de agua, reducir considerablemente las emisiones de gas metano y salvar millones de hectáreas de bosques.

UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD PARA LOS ALIMENTOS

Según los informes publicados por la ONU, aproximadamente un tercio de la producción mundial de alimentos acaba en la basura de los supermercados. Conociendo la falta de alimentos en gran parte del planeta, este desperdicio de comida es algo inconcebible en el futuro.

Así pues, la alimentación del futuro resolverá el problema del desperdicio de alimentos actual. Esta dará una segunda oportunidad a aquellos alimentos en buenas condiciones que no hayan sido consumidos en un primer momento.

CARNE PRODUCIDA EN EL LABORATORIO

Si la recreación de la carne con fuentes vegetales te ha parecido cosa de ciencia-ficción, el siguiente avance te va a dejar sin palabras. La ciencia alimenticia ha llegado al punto de crear carne animal de forma artificial. Lo más sorprendente en este caso es que el producto sí que se trata de carne animal, no de un sustitutivo elaborado a base de plantas.

Pero, ¿cómo es posible crear carne de animal? De forma simplificada, lo que la ciencia ha conseguido es elaborar carne usando las células del tejido muscular del animal, dejándolas crecer in vitro. Eso sí, el resultado no es un suculento chuletón de ternera, sino más bien algo similar a la carne picada. Aunque tiene proteínas -como la carne animal-, no cuenta con otros nutrientes de alto valor nutricional. 

UN MAYOR CONSUMO DE ALGAS

Las algas se han postulado como una posible solución a los problemas de falta de alimentos en el mundo. Lógicamente, las algas no requieren agua dulce para crecer y desarrollarse (basta echar un vistazo al mar para comprobarlo).

Esta cualidad de las algas es especialmente importante si tenemos en cuenta que alrededor del 70% del agua dulce disponible en el planeta se destina a cultivos y a la cría del ganado. 

Entre los muchos beneficios de las algas encontramos una alta cantidad de minerales y vitaminas, son bajas en calorías y presentan una alta concentración de proteínas. Nada mal, ¿no te parece? De hecho, el consumo de algas y productos derivados de estas es de lo más habitual en países como China, Japón o Corea.

¿Te imaginas disfrutando de tu hamburguesa favorita sin un solo gramo de carne? ¿Y disfrutando de una selección de algas de todos los océanos en tu ensalada? Así es la alimentación de las próximas décadas. Ahora solo falta esperar unos años y ver qué nos depara el futuro.