Skip to main content
Sin categoría

Riesgo de incendio en viviendas antiguas: qué debes revisar

By 16 enero, 2026febrero 9th, 2026No Comments
Resumen con la IA (Botón derecho > Abrir vínculo en una nueva pestaña)

Las viviendas antiguas pueden presentar un mayor riesgo de incendio, especialmente cuando mantienen instalaciones eléctricas deterioradas, sistemas de calefacción obsoletos o materiales que no cumplen con los estándares actuales de seguridad contra incendios. El desgaste natural puede hacer que enchufes, cables, interruptores o electrodomésticos desarrollen puntos de ignición silenciosos, difíciles de detectar a simple vista.

Desde Securitas Direct, part of Verisure, recordamos la importancia de reforzar la prevención y realizar revisiones periódicas en hogares con antigüedad, especialmente cuando en ellos conviven personas mayores, niños o mascotas, más vulnerables ante la presencia de humo o el avance del fuego.

¿Cuáles son las causas más comunes de incendios en viviendas?

Los incendios domésticos se originan con frecuencia por fallos eléctricos, despistes cotidianos o un uso inadecuado de fuentes de calor. Aunque suelen comenzar de manera discreta, pueden propagarse con rapidez si no se detectan a tiempo.

Además de las causas habituales, es importante tener en cuenta que muchos hogares recurren a servicios especializados en prevención y seguridad, que pueden ayudar a identificar riesgos invisibles y reforzar las medidas de protección del hogar. 

Uno de los motivos más habituales es el deterioro de las instalaciones eléctricas antiguas, donde cables pelados, enchufes en mal estado o regletas saturadas pueden provocar sobrecalentamientos. La cocina también es un entorno crítico: el aceite sin supervisión, la acumulación de grasa o ciertos electrodomésticos defectuosos pueden originar un incendio en cuestión de minutos.

También representan un riesgo los elementos con llama abierta, como velas o braseros, así como los cigarrillos mal apagados, especialmente en dormitorios y salones. A ello se suma el uso de chimeneas, estufas o calderas sin mantenimiento, donde la acumulación de residuos facilita la combustión.

Por último, el almacenamiento de productos inflamables en espacios cerrados y sin ventilación puede intensificar la gravedad del incidente. En muchos casos, el humo tóxico es uno de los principales peligros, ya que dificulta la respiración, reduce la visibilidad y complica la evacuación.

¿Cuáles son los principales riesgos de incendio en un hogar?

Los focos de riesgo suelen encontrarse en áreas donde coinciden electricidad, calor y materiales combustibles. En viviendas antiguas, estas condiciones se dan con más frecuencia debido al desgaste acumulado y la presencia de materiales no ignífugos.

Los cuadros eléctricos antiguos o sin revisión pueden sufrir sobrecargas imperceptibles para los usuarios. Asimismo, los electrodomésticos defectuosos, sobre todo aquellos que permanecen conectados de forma continua, suponen un factor de riesgo. En salones y dormitorios, la presencia de cargadores, regletas y dispositivos electrónicos puede aumentar la probabilidad de incidentes eléctricos.

Las chimeneas, estufas y calderas con residuos acumulados favorecen la combustión y la propagación del fuego. Por su parte, la cocina continúa siendo uno de los espacios más vulnerables del hogar por la combinación de grasas, altas temperaturas y fuentes de energía.

En viviendas antiguas, la presencia de materiales no ignífugos puede acelerar la propagación y agravar los daños estructurales en caso de incendio.

¿Cómo podemos prevenir un incendio en una vivienda?

La prevención depende de adoptar hábitos seguros y realizar un mantenimiento adecuado del hogar. Revisar las instalaciones eléctricas, sustituir elementos deteriorados y evitar la sobrecarga de enchufes son medidas esenciales para reducir el riesgo. También conviene desconectar los aparatos eléctricos cuando no se utilicen.

En la cocina, es clave no dejar aceite caliente sin supervisión y mantener limpia la campana extractora para evitar acumulación de grasa. Velas, estufas y braseros deben mantenerse alejados de textiles y materiales combustibles.

Medidas preventivas recomendadas:

  • Mantener los espacios ventilados y almacenar los productos inflamables en lugares adecuados.
  • Contar con detectores de humo, sensores de temperatura, mantas ignífugas o extintores domésticos, herramientas que pueden ayudar a actuar en los primeros minutos.

En viviendas que disponen de sistemas de seguridad conectados, la monitorización 24 horas permite detectar la presencia de humo o cambios bruscos de temperatura incluso cuando la vivienda está vacía. La comunicación con una Central Receptora de Alarmas (CRA) facilita una respuesta más rápida en caso de incidente.

Desde Securitas Direct, part of Verisure, insistimos en la importancia de integrar la prevención en los hábitos cotidianos para reducir los riesgos en viviendas de cualquier antigüedad, especialmente en las más antiguas.

¿Cómo debemos actuar ante un incendio en nuestro hogar?

En caso de incendio, la rapidez y la calma son esenciales. Lo primero es avisar al 112 o activar la alarma si la vivienda cuenta con un sistema conectado. Sólo debe intentar apagar el fuego cuando es pequeño y manejable, utilizando una manta ignífuga o un extintor doméstico.

Conviene recordar:

  • Evitar el uso de agua en incendios eléctricos o sobre aceite caliente.
  • Cerrar puertas para limitar la entrada de oxígeno y ralentizar la propagación del fuego.

Si hay humo, desplazarse cerca del suelo reduce la exposición a gases tóxicos. La evacuación debe realizarse por la ruta más segura, evitando siempre el ascensor. Una vez fuera, lo adecuado es esperar a los equipos de emergencia en un punto seguro.

La adopción de hábitos preventivos y una preparación adecuada contribuyen significativamente a reducir el impacto de un incendio y proteger a todas las personas que viven en el hogar.

Resumen con la IA (Botón derecho > Abrir vínculo en una nueva pestaña)